10 de diciembre NUESTRA SEÑORA DE LORETO
Una piadosa leyenda, que luego se difundió entre el pueblo cristiano, afirmaba que la casa había sido transportada por el aire mediante el ministerio de los ángeles. En efecto, los estudios indican que las tres paredes están simplemente apoyadas, sin cimientos, sobre un antiguo pavimento de Loreto. Esos tres restos de paredes palestinas fueron completadas en el siglo XIII por ladrillos. Luego, con el tiempo, todo fue recubierto de mármoles. El último diseño de la construcción que hoy se ve es del famoso escultor Bramante (1444-1514). Finalmente, sobre esa reliquia, se construyó una hermosa basílica que es visitada todos los días del año por miles de pelegrinos. Hacia la época del Bramante se sustituyó un cuadro (ícono) de la Virgen que adornaba una de las paredes de la santa casa, por una estatua de abeto, pintada de oscuro. Es que, con el tiempo, el antiguo ícono, había tomado color negro por el humo de las velas y las lámparas de aceite. En el año 1922, después de un incendio que destruyó la talla, se rehizo, ahora de cedro y coloreada totalmente de negro. Esa es la razón por la que la imagen de Nuestra Señora de Loreto es negra . Es allí donde nacieron las famosas letanías o piropos a la Virgen que a veces rezamos después del Rosario y que se llaman “letanías lauretanas” (¿A que no sabés por qué?). A la Virgen de Loreto
Tú, en los aires, libérrima en tu vuelo... la tierra, abajo, encadenando mares; la luna, encadenando pleamares y encadenando tú la tierra al cielo.
Tú, en la excelsa carlinga del anhelo, bajas de Nazaret a los altares, rizando el rizo, a ti sus azahares, su lauretano olor, te acerca al suelo.
Tu casa ya está aquí, junto a nosotros, zurean palomas y relinchan potros de un reino natural ante su puerta.
Cuando el solar de Dios bajó a Loreto, el sueño de Jacob dejaba abierta la voladora escala de un soneto.
Adriano del Valle , español, siglo XX |